martes, 7 de junio de 2011

HOGUERA BARBARA - ALFREDO PAREJA DIEZCANSECO

ENSAYO SOBRE ELOY ALFARO


“LA HOGUERA BARBARA

INTRODUCCION
La Hoguera Bárbara es como se titula esta maravillosa y extraordinaria obra de Alfredo Pareja Diezcanseco que nosotros como lectores, hemos podido apreciar. Escrita por este personaje con emoción, con lucidez absoluta y con una notable forma literaria. Estas tres virtudes se convirtieron en la mente y la pluma de dicho escritor para la creación de  este libro, convirtiéndose en la historia de la vida de nuestro viejo luchador como lo es  Eloy Alfaro, la novela de único el proceso de la revolución liberal de igual manera se narró la historia del primer siglo republicano de nuestro país el Ecuador.  Dotándose como una bibliografía bien estructurada, pues abarca no solo la vida del biografiado sino también la de su espacio vital, su sociedad, su lucha constante por una Revolución Liberal  y su tiempo. La historia cabal de una revolución como lo es este libro, contando con los nombres, las fechas y las circunstancias de este fenómeno,  reconstruyendo  el tiempo y el espacio del suceso histórico, desde sus causas originarias hasta sus efectos futuros, dotándonos de un sentido vivo, con las imágenes de activistas e indiferentes todo esto transcrito en este libro magnifico.
Esta historia no es solo la terrible muerte de Alfaro, sino que “La Hoguera Bárbara” tiene varios significados como por ejemplo Hoguera que fue por ancho tiempo toda la Patria, bárbaramente encendida en luchas fratricidas. Constando además de una serie de documentos utilizados para la creación de este libro como fueron cartas escritas por Alfaro y dedicadas a él, revistas, papeles y documentos todo indicio de verdad, relatos a viva voz componentes utilizados para su estructura.

DESAROLLO
De manera que este escritor comienza narrando la vida misma de Eloy Alfaro desde su nacimiento en Montecristi como el desarrollo de toda su vida hasta su juventud describe de igual manera como fue la vida de su padre el español Manuel Alfaro capitán de guerrillas en la Península, que llenaba su cabeza del Romanticismo liberal de la época enamorándose de una hermosa manabita llamada Natividad Delgado, que tuvieron 8 hijos entre uno de ellos ELOY, crecía con lo que le narraba su madre de aquellas luchas que su marido había sostenido en la remota España o las anécdotas del libertador, cuya figura de héroe mítico evocaba, jamás se hartaba Eloy del anecdotario milagroso pues hacia las preguntas invariables de su edad y decía:
-Cuando yo sea grande, voy a pelear por la libertad.
Finalmente llego el día y se dirigió a la aventura como un sonámbulo, asombrado del enigma que iba a desgarrar, empezó a llenarse de vida y acción de manera que su sueño era ser compañero, liberal y patriota, a través de las admoniciones de Montalvo que le llenaba de fuego para mantener encendida la germinante idea de su rebelión.
 En el Ecuador, solo es lo que ha sucedido con la palabra “revolución”. Rectamente usada, sirve para calificar a una transformación violenta, profunda e irreversible, que trastoca significativamente la organización política, la estructura económica y la vida social, pero nosotros la hemos empleado con laxitud, para calificar así a cualquier insurrección, transformación o cuartelazo. A consecuencia de ello, nos encontramos con que en nuestro país supuestamente han ocurrido al menos una decena de “revoluciones”, la mayoría de las cuales
no ha tenido otra virtud que derribar al gobierno de turno y sustituirlo por otro, quizá algo diferente: “Revolución de las Alcabalas”, “Revolución de los Estancos”, “Revolución de la Independencia”, “Revolución de los Chiguaguas”, “Revolución Marcista”, “Revolución Liberal”, “Revolución Conchista”, “Revolución Juliana”, “Revolución del Veintiocho de Mayo”, “Revolución Nacionalista de las Fuerzas Armadas”,
 En el caso de la Revolución Liberal, su trascendencia estuvo dada también por varias razones adicionales. Por una parte, fue un proceso revolucionario de gran aliento, que empezó manifestándose desde décadas antes, a través de las montoneras liberales de la Costa y culminó con la revolución propiamente dicha, que estalló en 1895 y se extendió hasta 1911, durando un total de dieciséis años. Por otro lado, fue una reforma liberal tardía, que se produjo setenta años más tarde que la boliviana del mariscal Sucre. En efecto, este proceso revolucionario trajo la participación de combatientes colombianos, chilenos, peruanos y mexicanos, que en diversos momentos lucharon bajo las banderas de Alfaro, y además estimuló la acción de los revolucionarios de otros países latinoamericanos, que luchaban por imponer la reforma liberal pero fue una gran tragedia el arrastre de Alfaro y sus tenientes como lo analiza nuestro autor, una transformación de tal envergadura debía provocar variadas reacciones de resistencia de parte de quienes veían perjudicados o amenazados sus intereses, pues el ideal de Alfaro fue conseguir no sólo la reconstrucción de la Gran Colombia, sino la perdurable solidaridad americana El pueblo lo aclamaba, era cierto, pero la oportunidad se le había escapado. Lo seguían por las calles, cantando canciones de libertad. La voz de ¡Viva Alfaro! se levantó como un encantamiento.
Durante el período de gobierno, el Alfarismo fue perdiendo apoyo. Muchos de sus antiguos partidarios se unieron a la tendencia Placista aliada de los terratenientes. A ello se sumó la pérdida de poder de Alfaro en el ejército y el deterioro de su propia vejez.
Cuando su segundo período presidencial terminaba, Alfaro escogió como candidato al empresario guayaquileño Emilio Estrada, quien triunfó ampliamente en las elecciones presidenciales. Luego, Estrada murió y, como Alfaro había previsto, diversas facciones liberales empezaron a disputarse el poder. Alfaro volvió al país para intentar negociar un acuerdo, pero una sangrienta guerra civil se había apoderado del país, por un lado, fuerzas comandadas por Leonidas Plaza y Julio Andrade, que representaban al gobierno. Ante la contundencia de los ejércitos gobiernistas, los alfaristas llegaron a un acuerdo por el cual se respetaba su libertad y se rindieron. A pesar de ello, Alfaro y sus compañeros fueron encarcelados y traídos a Quito, donde una multitud, azuzada por clérigos y enemigos de Alfaro, los asesinó y arrastró por las calles hasta  el parque El Ejido, donde se los incineró este atroz crimen estuvo involucrado directamente el general Leonidas Plaza Gutiérrez, con la complicidad de notables personajes como el Arzobispo González Suárez, quién como Jefe de la Iglesia Ecuatoriana, con su sola presencia pudo haber evitado la masacre.

CRITERIO PERSONAL
Como lo describe el autor de este flamante y conmemorado libro LA HOGUERA BARBARA en si se manifiesta una vida grandiosa llena de luchas y revoluciones por conseguir un Estado liberal, narrando la vida misma de un recordable personaje Revolucionario como lo es viejo luchador “ELOY ALFARO DELGADO”, que no fue más que un hombre lleno de virtudes de libertad motivado por las narraciones que su madre le contaba cuando era niño, pues creció con las historias de lucha que su padre realizaba, desde muy joven comenzó ya su espíritu de luchador a través de los constantes viajes que realizaba por motivos que su padre  era un comerciante luchaba contra los gobiernos déspotas como el gobierno del General Juan José Flores y de Placido Caamaño, quien este último fue su constante enemigo, varias veces querían asesinarlo pero siempre fallaban, busco de varias maneras la Revolución Liberal,  su gran y constante sueño de manera que su vida era un verdadero y permanente liderazgo llegando a ser una gran figura de la historia ecuatoriana  en la que nos demostró lo que es la verdadera libertad.
Alfaro un grandioso y extraordinario luchador el cual incorporaba en la mente de todo el pueblo el verdadero significado de la lucha, hizo grandes amigos de diferentes partes su más grande trabajo fue la construcción del ferrocarril que motivo al pueblo ecuatoriano, gracias a la constante búsqueda de este escritor hoy en día conocemos lo que es la Vida, Lucha y Revolución  de un gran héroe “ELOY ALFARO”.  


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